He asistido a lo largo de ni vida a numerosas juntas ordinarias y extraordinarias y de diversas comunidades de vecinos. Cada vez estoy más convencido de cómo la política y nuestros propios ideales y creencias influyen en el funcionamiento de las mismas. En ocasiones, se postulan los candidatos a la presidencia como si fueran líderes políticos con campañas puerta a puerta para tratar de convencer a sus vecinos de sus excelencias y de la ineptitud del contrario. Los conservadores insultando o faltando el respeto a quien se les pone por delante. Los más radicales criticando, pero sin mojarse, a los progresistas. Los progresistas tratando por todos los medios de que no salten a la luz las "pequeñas chapuzas" y "tejemanejes", porque "no tiene importancia".
Los administradores siempre con la sospecha de adoptar posturas egipcias en su trato con proveedores y bancarios y la prensa amarilla (porteras y cotillas) lanzando libelos contra quién sea el que esté en el poder (por que mi no me gusta criticar), enrareciendo el buen clima vecinal.
Y que me dicen de los largos debates del Estado de la Nación en los que se convierten las Juntas.
Pero de esto hablamos otro día
17 agosto 2006
Publicadas por
Ferni
a la/s
11:27 a. m.
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